Ella y el trauma de vinculación excesiva

Mientras el Pastor leía los últimos versos de la carta de Judas, ella reflexionaba sobre la implicación a su vida; Judas 24-25. Para otros el ser guardado para no caer, y ser presentado sin mancha ante el Señor, ofrecía seguridad. Sin embargo, ella sentía que se asfixiaba, al percatarse que estaba siendo observada. El pensar que alguien pudiera examinar su vida diariamente le hacía sentirse acosada.


Para el que vive con trauma de vinculación excesiva, el ser monitoreado es asociado con peligro, cautividad y esclavitud. Trauma de vinculación excesiva ocurre durante el desarrollo del niño en familias donde no existen límites emocionales, ni físicos.1 La personalidad del niño es absorbida, mientras suple las necesidades de otros2. Su rol es confuso, y su voz y deseos son reprimidos3. Crece, sin sentido de privacidad y autonomía4. Su temor a ser consumido por las demandas de tiempo y atención de otros, le impide tener relaciones interpersonales sanas.


Ella lleva años observando y estudiando el comportamiento del Señor. Se ha preguntado muchas veces; ¿Es él verdaderamente creíble? ¿Qué quiere de ella? ¿Sobre todo, porque dice que la ama? A pesar de sus dudas, él ha llegado a ganarse su confianza. Dicen los médicos que ella ve la vida a través del trauma y cada vez que su confianza en él es retada, se ve obligada a considerar lo cierto y verdadero. Por eso, vuelve a él; Juan 6:68.


¿Quién es su verdad? El Señor Jesucristo es su verdad; Juan 14:6. ¿Dónde está esa verdad? En la palabra; Juan 17:17. ¿Qué hace la palabra de Dios en su mente? Renueva su entendimiento; Romanos 12:2.


Y mientras el sigue renovando su mente, ella aprende a confiar más en él. Quizás algún día su reacción no será la de sentirse acosada, sino que aprenderá lo que es ser protegida y amada por él.

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  1. Melody, Pia. Meadows Outpatient Handbook, 53. ↩︎
  2. Ibid. ↩︎
  3. Ibid. ↩︎
  4. Ibid. ↩︎

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