Dicen muchos que cambios es lo único consistente en esta vida. Yo estoy en completo acuerdo, pues en estos últimos meses mi vida ha estado repleta de cambios. Decisiones han transformado mi caminar y me han removido de todo lo conocido. He encontrado soledad, angustia, y dolor mientras sufro la pérdida de todo lo que fue familiar. Pero no todo ha sido reemplazado, mi Dios sigo siendo igual.
El es el mismo ayer, hoy y por siempre (Hebreos 13:8). Su carácter me ha sostenido y me he regocijado mientras disfruto su familiaridad. Mi Dios bueno y santo que no me desampara. El me ha guiado en un mar de decisiones. Ha provisto para toda necesidad y me ha llevado de la mano en un mundo desconocido. Hoy tengo nuevas metas, nuevas amistades y una nueva perspectiva de él. Me siento bendecida por su gran generosidad.
Mañana tomaré otro paso de fe y mientras lo hago estaré segura que el Dios de los cielos estará a mi lado.

Deja un comentario